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jueves, 14 de julio de 2011

Restaurante El Cocedero

Cuando hablamos de Ávila, gastronómicamente, en seguida nos viene a la cabeza las patatas revolconas, los judiones de El Barco o la chuleta de ternera avileña. Esta claro que es lo más típico y, realmente, todo lo anunciado anteriormente es muy bueno por esas tierra.
Pero si queremos comer buen marisco, también lo podemos hacer, aunque parezca mentira. Y lo podemos hacer en el Restaurante Cocedero.
El Restaurante Cocedero se encuentra en la carretera de Burgohondo, a la salida de Ávila, pasada la rotonda de la Plaza de Toros y la Seat y antes de llegar a la ITV. Está un poquito escondido, por lo que es mejor ir despacio, tras pasar El Soto, para no pasárnoslo.
El local está aislado de otros edificios y tiene un gran parking privado para aparcar el coche. Lo primero que destaca cuando nos adentramos en el local, es un amplio acuario donde suele haber un par de buenos bogavantes, vivos claro. La barra es la típica de aluminio, en una zona que podíamos decir que no es ni grande ni pequeño, calculo una capacidad para unas 35 personas, aunque creo recordar que no tiene ninguna mesa, por lo que tomemos, deberemos hacerlo en la barra. También tiene 3 comedores, no muy grandes cada uno, aunque sumando los 3 hacen una buena capacidad. Y ahora, en época de verano, también tienen una muy concurrida terraza.
Aunque tiene una carta variada, donde también se encuentran los platos típicos que hemos anunciado antes, prácticamente todo quien lo visita, es para probar alguna de sus numerosas especies de marisco. Se puede hacer de dos maneras: con pequeños aperitivos en la barra o con una buena mariscada en uno de sus comedores.
 Si nos quedamos en la barra, con cada consumición podremos probar un aperitivo de cangrejos, camarones, quisquillas, mejillón y una especie de caracoles muy chiquititos que no recuerdo como se llaman. También podremos pedir raciones; de gambas, gambones, navajas, ostras, cigalas, almejas, percebes… todo de muy buena calidad.
 Si te decides a entrar al comedor, aparte de todas las raciones que hemos nombrado para la barra, puedes pedir una mariscada para dos personas: fría o cocida (80 euros) o a la plancha (70 euros). Como a mí, personalmente, no me llama mucho la atención el marisco frio, siempre nos hemos decidido por la mariscada caliente, que contiene: 4 carabineros ( 2 por persona), 4 cigalas (2), 12 gambas blancas (6), 10 gambones rojos (5), 8 langostinos (4), y 6 navajas (3). Lo suficiente para hartarte de marisco, todo fresco y de primer nivel.  Otra cosa que llama la atención y que nos puede ayudar a comer más variado, es que sirven medias raciones de toda clase, cosa que en muy pocos sitios he visto cuando se trata de pulpo, gambas, navajas…
Nuestra última experiencia fue: mariscada a la plancha para 2 personas, ½ ración de pulpo a la gallega, ½ ración de chupitos, 1 botella de albariño, 2 tartas heladas y 2 cafés, más 2 cervezas que tomamos en la barra. Nos invitaron a un chupito. Total: 112 euros. Creo que un precio razonable, ni caro ni barato, ya que como podéis apreciar, nos pusimos bien.
Pues ya sabéis, en Ávila hay muy buenas revolconas, chuletones, judías, yemas, hornazos, callos…. Pero también hay buen marisco si surge un antojo cualquier día.

sábado, 19 de febrero de 2011

Norte y Sur

La Marisquería Norte y Sur es uno de nuestros sitios preferidos; cada vez que nos acercamos a Madrid por cualquier motivo, alguien del grupo siempre saca la lengua a paseo: ¿ porqué no nos acercamos al Norte y Sur ? Y dicho y hecho.
Está en la calle de Bravo Murillo, cerca de la glorieta de Cuatro Caminos. Cierra los lunes, según pone en un cartel que hay en la barra.
Es un local pequeño, alargado, con un pequeño comedor al fondo. Desde la calle se ve un expositor, en el que tiene todo el género que luego degustaremos. Una vez que se entra al local, el expositor y la plancha quedan a mano derecha; a mano izquierda se encuentra la barra. En el comedor nunca hemos entrado; ni falta que hace. El espectáculo está en la barra. Siempre que hemos ido, el local está abarrotado: será por algo.
Y ese algo es la materia prima que manejan: mariscos, pescados, carnes y también verduras y setas, todo ello de 1ª. Para saber un poco qué hay que pedir, nada mejor que acercarse a la plancha, ver lo que están preparando y los platos que salen hacia su destino. Todo se prepara a la plancha, nada de elaboraciones superfluas.
Nosotros empezamos pidiendo unas cañitas, muy bien tiradas, por cierto. Con cada ronda de cañas, una ración.
Con la primera ronda, pedimos media docena de ostras, para ir abriendo boca; la segunda ronda, da entrada a las verduras: una ración de cebolletas y trigueros; riquísimas las cebolletas, y no es exageración.
Esto ya nos anima, y con la siguiente ronda, damos paso al marisco: normalmente unos carabineros, uno por cabeza; otras veces, las menos, hemos pedido gambas. Los carabineros son espectaculares, tanto por el tamaño como por lo bien que lo preparan.
Y ya por último, la carne, un buen chuletón de buey; al peso, lo cortan delante de ti, lo pesan y a la plancha; lo sirven ya fileteado, muy bien cocinado, carne poco hecha pero sin sangrar, se deshace en la boca. La verdad, ideal para compartir. Otras veces, las menos, dependiendo de lo que se haya pedido de marisco anteriormente, pedimos atún, servido de la misma manera que el chuletón, al peso y a la plancha.
Este es nuestro menú típico; se puede variar y cambiar las ostras por gambas, las verduras por setas; los carabineros, por cigalas; y como he dicho, la carne por el atún; pero es a lo que nos hemos acostumbrado, y solemos variar pocas veces.
El precio: nos sale la jugada por unos 35 € por cabeza; creemos que no es caro, y si lo es, un día es un día. La calidad se paga.